jueves, 26 de noviembre de 2009

A dónde vamos?

¿Porqué un hijo deja de mirar a su padre? ¿Por qué, primero le pierde el interés y luego deja de respetarlo? En fin, ¿por qué el hijo deja de amar a su padre, madre, hogar?
Tratemos de investigar.
Cuando el menor observa que sus padres no le dan un buen ejemplo de valores, (no basta decirlo sino demostrarlo); cuando observa que su padre no respeta a su madre, incluso a veces la golpea y la maltrata, cuando lo analiza y lo compara con el ideal de padre y lo sentencia como un mediocre, cuando comprueba que es machista, promiscuo y vulgar, entonces, el menor inicia un proceso de adaptación, y el padre después de algunos años no comprende porque la rebeldía de su hijo. El padre también actúa como rebelde.
No olvidemos nunca que todos los menores nacen limpios, decentes, y los padres incapaces en la etapa más difícil (adolescencia) de acompañarlos, los hijos llegan a la juventud y se vuelven idealistas, profunda y dulcemente rebeldes.
Los jóvenes necesitan creer en algo, en alguien. Al frustrarse su ideal de padre buscan cualquier otro modelo al alcance.
Para un joven, tener fé y creer en alguien es indispensable. La fé produce equilibrio psíquico.
Ninguna ideología o filosofía puede remplazar plenamente a la fé.
El intelecto puede ser acondicionado o modificado por una ideología, pero, la fé actúa directamente sobre la psiquis, sobre el alma y esto es lo que se moldea en la primera edad de los menores.
Al pasar por sus hogares y sus colegios y no encontrar el modelo deseado el joven busca otros modelos para imitar, para seguir, y, se dá primero con su profesores, su dirigentes vecinales, alcaldes, políticos, jueces, gobernantes en general y ellos encuentran la triste realidad que nosotros conocemos.
Los países son grandes en tanto su gente esté bien formada en cuanto a principios y valores, y si sus pobladores tienen apego a su tierra, sintiéndose orgullosos de sus ancestros.
No existe otra posibilidad sino la inmediata e imperiosa necesidad de una buena educación.
Los pueblos ignorantes son caldo de cultivo deseado por cualquier extremo.
“Que profunda responsabilidad la que debe pesar sobre los hombres”.
Que terrible el compromiso de nosotros, los padres de familia y peruanos todos de seguir por donde andamos, camino del caos y la descomposición.
Tenemos que cambiar ahora, para que después no suframos tan duros golpes a nuestra conciencia en el mañana.


30/09/91.

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